El pasado sábado 12 de septiembre de 2026, el antiguo aeropuerto de Tempelhof en Berlín abrió sus puertas para albergar la esperada edición del Riesendrachenfest (Festival Gigante de Cometas). Tras meses de anticipación, familias, aficionados y pilotos profesionales de cometas de todo el mundo se reunieron en una de las explanadas urbanas más grandes de Europa para vivir una jornada inolvidable al aire libre.
Un espectáculo gigante en el aire
Durante más de 8 horas continuas, el viento de Berlín permitió que cientos de cometas gigantes surcaran el cielo de forma simultánea. Desde pulpos gigantescos, ballenas y dragones míticos de más de 30 metros de largo, hasta ágiles cometas acrobáticas que realizaban coreografías sincronizadas.
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¿Cuántas cometas volaron? Se estima que más de 800 cometas de gran formato y miles de cometas familiares llenaron el horizonte durante el día.
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¿Cuánto tiempo duraron en el aire? Gracias a las condiciones constantes de viento, las estructuras principales se mantuvieron suspendidas ininterrumpidamente desde las 11:00 AM hasta las 7:00 PM, creando un paisaje en permanente movimiento.
¿Cada cuánto se celebra y de dónde viene el público?
Este emblemático evento es una cita anual tradicional que marca la llegada del otoño en la capital alemana:
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Periodicidad: Se realiza una vez al año, habitualmente durante un fin de semana a principios o mediados de septiembre, aprovechando las corrientes de aire otoñales.
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Procedencia de los asistentes: El festival atrajo a más de 80.000 visitantes. Llegaron familias locales de todos los distritos de Berlín y Brandeburgo, así como turistas y delegaciones de «pilotos» de cometas procedentes de Francia, Países Bajos, Suiza, Polonia, el Reino Unido y hasta Asia.

El plan perfecto para toda la familia
El Riesendrachenfest está diseñado para ser un espacio 100% familiar y de acceso gratuito:
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Talleres creativos: Los más pequeños tuvieron la oportunidad de construir y decorar sus propias cometas en carpas de manualidades antes de ponerlas a volar en las zonas delimitadas.
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Espectáculos en tierra: Además del show en el cielo, la jornada contó con música en vivo, espectáculos de teatro de calle, cuacuentos y zonas de food trucks con ofertas gastronómicas internacionales.
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Ambiente pícnic: Miles de personas desplegaron mantas sobre la hierba de Tempelhof para disfrutar de un día relajado, rodeados de una atmósfera festiva y multicultural.
Un año más, el festival demostró por qué es uno de los eventos comunitarios más queridos de Alemania, uniendo a distintas generaciones bajo un mismo cielo lleno de color y creatividad.

