Una escultura venezolana corona las oficinas de HP en Houston

Al momento de entrar a la nueva sede del gigante tecnológico Hewlett-Packard Enterprise (HP) en Houston, Texas, los visitantes serán recibidos por un árbol. No es un árbol ordinario, pues está hecho de acero y piedra caliza, entre otros materiales. También desprende colores desde una serie de paneles, en un manifiesto de armonía entre la tecnología y la naturaleza. Aquella escultura de ocho metros de alto es obra del artista venezolano Ender Martos, quien desde hace más de 20 años reside en esa ciudad de Estados Unidos.

El nombre de la pieza es Rebirth of Technology, como una alegoría del florecimiento de una nueva revolución industrial de manos de los gigantes de la computación. Además, representa el renacer de una conciencia sobre el papel de la tecnología en la evolución humana, integrándose ya en su propia naturaleza.

En entrevista, el artista afirma que la luz del trópico venezolano, esa que obsesionó en sus delirios a Armando Reverón, se convirtió en su inspiración para ser artista. Del arte de su país también toma la inspiración en el cinetismo, lo que permite descomponer esa luz blanca en un amplio espectro cromático. Algo que sin dudas, se ve reflejado en su pieza. “La interacción de la luz y los colores en Venezuela es diferente, es un país con demasiados colores, demasiada belleza, y ese sol cercano al ecuador le da a sus colores una vitalidad que me cautivó cuando niño”, señala.

A propósito de su reciente inauguración, el próximo 19 de marzo de 2022 se estrenará en el festival South by SouthWest de Austin (Texas), un cortometraje sobre el proceso de elaboración y trasfondo de la obra. Está dirigido por el cineasta venezolano Sergio Carvajal-Leoni y cuenta con música del vocalista de Candy 66, Jean Carlo De Oliveira, y animaciones de Juan Olmedillo, quien también es cantante de Los Mentas.

De Texas con amor

Pieza «Rebirth of Technology», en la entrada de las oficinas de HP Enterprise. Foto: Cortesía

En 2020, HP Enterprise anunció que mudaría sus cuarteles generales desde Palo Alto, California, hacia Houston, en el corazón de Texas. Esto con el fin de marcar una diferencia de su empresa hermana, HP Inc., de la cual se separó en 2015. Mientras esta última mantiene su reconocido rubro de fabricación de computadores e impresoras, HP Enterprise está orientada a la elaboración de software corporativo, servidores y equipos de almacenamiento y redes.

La mudanza de la Costa Oeste al Centro-sur del país no es casual. “Ellos ya llevaban una presencia en el área, dada la industria del petróleo y gas, además de la industria médica que se encuentran en Houston”, comenta Martos. Precisamente en esa ciudad, la más poblada del estado, se intenta desarrollar un eje tecnológico que compita con el Silicon Valley californiano, albergando a diversas compañías, así como centros de innovación.

Para la creación de Rebirth of Technology, cuenta que buscó precisamente representar el balance entre naturaleza, arte y tecnología. A su juicio, son las tres fuerzas que determinan la experiencia humana. Para ello, planteó que el concepto de la obra fuera más allá del resultado final, y mostrara desde su mismo proceso de elaboración la capacidad de los humanos de unirse para desarrollar algo novedoso.

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Señala que a diferencia de sus proyectos anteriores, donde trabajó solo o con su equipo de confianza, colaboró con cerca de 10 compañías que asumieron diferentes labores técnicas. “Su creación fue parecida a la construcción de un edificio, en donde se involucraron arquitectos, ingenieros, constructores, diseñadores de luces, entre otros”, resalta.

Maestros del color

escultura venezolana
«Graceful Celestial Vernal Equinox II» (2016). Foto: Cortesía

Martos es oriundo de Mérida, pero desde los años noventa vive en Estados Unidos. En 2008 obtuvo la licenciatura en Bellas Artes por la Universidad de Texas, en Austin; sin embargo, toda su vida ejerció el oficio de artista por vocación propia. En su blog personal, afirma que la diversidad de los paisajes venezolanos, especialmente las montañas andinas, tuvieron un impacto importante en su obra, buscando recrear la experiencia de verlos a través de los sentidos, a través del movimiento óptico y el color.

“Siento que existe un gran deseo de buscar estructura a la espontaneidad, a veces caótica,  de nuestra cultura. Esa dicotomía entre orden geométrico y espontaneidad de colores es algo que siento que llevo en mi corazón, una búsqueda dinámica, siempre en movimiento, de encontrar orden al caos”, explica.

Para ello, el artista parte de la base del arte cinético, corriente surgida a principios del siglo XX de la mano de figuras como Alexander Calder y Marcel Duchamp. Sin embargo, fue en las década de los cincuenta y sesenta cuando explotó su popularidad, siendo Venezuela una de sus principales vanguardias con maestros como Jesús Soto, Alejandro Otero, Gertrud “Gego” Goldschmidt y Carlos Cruz-Diez. Martos se considera a sí mismo un heredero de ese legado, así como un militante de la nueva ola del cinetismo. Algo que plasma en sus piezas tridimensionales, en las que hace estudios sobre la óptica, el color y el movimiento.

“Recuerdo la primera vez que vi las turbinas de la represa de Guri, en donde Carlos Cruz-Diez creó una obra imponente. Fue una increíble experiencia, especialmente la idea de que el arte abstracto podía existir en todos lados y elevar cada espacio, inclusive uno inimaginable como el corazón de una central hidroeléctrica”, evoca.

«Arachnid Cuboid Eye», de su serie «Estructura y Desafío» (2017). Foto: Cortesía

—Siendo migrante, ¿cómo integra su experiencia como artista en Estados Unidos al estilo del cinetismo venezolano?

—La respuesta es complicada y dinámica. Digamos que estoy en ese proceso constantemente de definir quién era, quién soy y quién seré. Ahora bien, yo creo que he logrado resultados interesantes a través de los materiales. Por ejemplo, para mi serie Reflections (Reflexiones) usé superficies reflejantes para poder darle la oportunidad al espectador de que se vieran a sí mismos, de alguna manera metiéndolos en mi obra y haciéndolos parte de la conversación que los otros materiales llevan. Diría que cada material, cada patrón, cada decisión que tomo usualmente tiene una razón de ser, y que ese proceso migratorio siempre está metido de alguna manera en la toma de decisiones.  Ser inmigrante es un proceso dinámico, y siento que mi arte refleja ese torbellino de sentimientos e ideas que causa dentro de mi.

—¿De qué manera aprovecha los sentidos para aumentar la experiencia dentro de sus obras?

—El cuerpo humano es super interesante. La forma en que estamos hechos es de verdad increíble. Por ejemplo, la forma en que vemos y le damos sentido a nuestras realidades a través de la vista es algo que el arte ha aprovechado ya desde hace un tiempo, ciertamente no he sido yo el primero. Otro ejemplo es el cine, un fenómeno impresionante, de como viendo 24 fotogramas en movimiento, nuestro cerebro y ojos llenan los espacios vacíos y nos da la impresión de un movimiento continuo. Yo siempre estoy investigando y experimentando con patrones que puedan crear una experiencia para la persona que está viendo la obra.

Cada material, color, línea geométrica tiene un potencial increíble, cuando la sabes mezclar con otros materiales, colores y líneas. El resultado es algo que es, pero no es. Es estático, pero entra en movimiento con cada paso que tomamos. Yo digo que mis cuadros danzan con la persona que los está viendo, trato de que se compenetren con ellos,  brindando una experiencia única para cada persona. Es un baile visual.

—¿Cómo puede influir la tecnología en ampliar los horizontes de lo que se puede hacer dentro de una obra?¿Cree que esto rompe con el concepto tradicional de artista que se tenía antes?

—Yo diría que la tecnología y el arte siempre han caminado de la mano. Desde el momento que el humano sintió la necesidad de crear arte, lo cual lo más seguro fue desde el principio de nuestra evolución, hemos tratado de innovar en las herramientas y materiales que usamos para crear. En el renacimiento, por ejemplo, se elaboraron diferentes avances tecnológicos como la imprenta, la cual dieron oportunidad a su vez a grandes avances tanto en el arte visual, como en cualquier otra área como la música o la arquitectura. Ahora bien, estamos en una era tecnológica, en donde la tecnología evoluciona de manera exponencial y ciertamente esto cambia todo.

En el caso de Rebirth of Technology, la tecnología fue crucial para su creación, bien sea el poder crear los planos en la computadora, colaborar con personas en diferentes países a través del teléfono, o al poder cortar con láser de manera exacta el metal y la piedra caliza, que son parte principal de la escultura. En esta pieza también empecé a experimentar con luces, trabajando con una compañía que se especializa en programar luces led. Veo gran potencial en eso, es de verdad increíble lo que se puede hacer con luces ahora y computadoras. Siento que estamos al principio de un nuevo renacimiento, y que ciertamente la tecnología es la que lo está permitiendo. Y aquí ni siquiera estoy hablando de NTF, metaverso y realidad virtual. El arte está evolucionando, es emocionante y espeluznante al mismo tiempo», completa.
Instalación «Chromatic Passage of Light» (2018), en las oficinas de Facebook en Houston. Foto: Cortesía

Esta no es la primera vez que Martos realiza una comisión de arte corporativo. En 2018 creó la instalación inmersiva Chromatic Passage of Light, la cual está en las oficinas de la sucursal de Facebook (ahora propiedad de la casa matriz Meta) en Austin. También inauguró murales en el UT Southwestern Medical Center de Dallas y el People’s Community Clinic de Austin, entre otros encargos. En paralelo, también ha exhibido sus series individuales Luz y Movimiento (2015) y Reflections (2020), sin mencionar otras obras participantes en exposiciones colectivas. Estas se han presentado principalmente en Texas, aunque también en otras ciudades estadounidenses como Miami y Chicago, además de países como México y Guyana.

Antes de Rebirth of Technology, su muestra  más reciente había sido Veintiuno (2021). El autor relata que surgió luego de ganar el Premio a la Excelencia del Centro Cultural Mexicano-Americano Emma S. Barrientos, en Austin. La exhibición que tenía programada allí se vio truncada por la pandemia de covid-19, por lo que se planteó la idea de hacerla de manera virtual. Se asoció con Carvajal-Leoni y desarrollaron todo el concepto ahora de manera audiovisual. De este modo, se pueden ver y explorar obras nuevas y de sus series anteriores.

“La exhibición está dividida en tres cuartos temáticos de 21 años, representando mi pasado, presente y futuro. Creo que se hizo un trabajo bastante bonito donde participaron decenas de personas; es como un tributo a Venezuela, además de una muestra de mi arte”, asevera.

La importancia del número radica justamente en que en ese año 21 del siglo XXI, Martos cumplió 21 años viviendo en Houston, luego de haber vivido los primeros 21 años de su vida en Venezuela. Por eso el primer cuarto se llama “Venezuelan Diversity & Kinetic Art Movement”, siendo un homenaje a los paisajes de su juventud y a los maestros del cinetismo que lo inspiraron. El segundo cuarto, “The Immigrant Experience”, hace un recuento de sus memorias junto a Carvajal, a quien conoció en sus primeros días como emigrante, siendo un compañero de universidad y gentilicio. El tercero, “Finding purpose in the chaos”, es una interrogante al aire, donde el artista se asoma al futuro, revelando obras que todavía no existen, y cuya materialización es tan misteriosa como el propio mañana.

Tiempos tumultuosos

Actualmente Martos trabaja en su nueva serie, llamada Paradigm Shift (Cambio de Paradigma). Planea inaugurarla en septiembre de 2022 en la galería Artspace 111, en Fort Worth (cómo no, en Texas). En su página web, adelanta que las obras estarán pensadas a partir de una combinación de luz natural y led, representando esa línea cada vez más borrosa entre lo artificial y lo orgánico. Más allá de eso, prefiere reservarse los detalles para el día del estreno.

Simplemente diré, por ahora, que es una de mis series más dinámicas, en donde estoy experimentando con nuevos materiales y cierta tecnología para lograr seguir avanzando y afianzando mi propio lenguaje cinético. Un lenguaje que es todavía inspirado en los grandes maestros de arte cinético venezolano, pero que empieza también a ser cada vez más mío, y más apegado a este nuevo espacio-tiempo”, apunta.

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