El cuatro de Miguel Siso borra fronteras

En 2018, el músico guayanés Miguel Siso hizo historia en el Grammy Latino: se convirtió en el primer venezolano en alzar un gramófono en la categoría Mejor Álbum Instrumental gracias a Identidad, su segundo disco. La producción de uno de los ganadores de «La siembra del cuatro», compuesta y grabada en el país, era una forma de agradecimiento musical por las oportunidades que su tierra le había brindado. También era una carta de presentación que quería llevarse consigo al exterior, porque ya sabía que su destino estaba al otro lado del mundo. Un día después de la ceremonia celebrada en Las Vegas, Estados Unidos, surgió una melodía que fue la que dio pie a “Regreso a casa”, la primera semilla de su nuevo álbum Itinerante, que desde la semana pasada está en todas las plataformas digitales.

Pero sería un año después, a finales de 2019, cuando comenzó a darle forma a las ideas (entre 15 y 20 composiciones, algunas terminadas y otras a mitad de camino) que tuvo durante ese primer año en Dublín, ciudad a la que llegó por una oferta laboral que aceptó su esposa.

A principios de 2020 ya tenía 8 temas listos y fue al Abbey Road Institute, sede París, a grabar. Un estudio al que llegó por el coproductor general del proyecto, Julien Jean, y en cuyas sesiones estuvo como ingeniera de sonido la venezolana Carolina Santana, quien participó en el equipo ganador del Oscar por Sound of Metal en la categoría Mejor Sonido. Y aunque la pandemia cambió los planes iniciales que se desarrollaban rápidamente -incluso el lanzamiento estaba previsto para el año pasado-, se nutrió de esta para madurar la producción y agregar dos temas más al disco. También en ese ínterin hizo la musicalización del documental Pionera del Caroní, música para marcas locales y presentó un concierto virtual de media hora en la plataforma Play2Fund.

Grabación en Abbey Road Institute en París. Manuel Sánchez (contrabajo), Jhonny Kotock (piano) y Miguel Siso (cuatro) | Cortesía Miguel Siso

Siso es compositor, arreglista y productor de esta nueva placa de 10 canciones que desde su portada, diseñada por su esposa Bárbara Sánchez, da señales del concepto: un elefante como figura central alrededor de elementos que hacen alusión a temas del álbum, como el cardenal o la guayaba. Nada es casualidad. “El elefante es un animal que ha tenido que recorrer distancias muy grandes por comida, por agua, que se ha habituado a nuevos climas, con una memoria gigante, que recuerda sus orígenes, que anda siempre en manada; pero este está separado, no es algo que eligió. Quizás no fue esto lo que elegí o lo que yo hubiese querido, pero lo estoy asumiendo y me siento realmente afortunado”, explica el músico de 35 años de edad.

Ese elefante que va de un lugar a otro representa las vivencias de Siso como migrante en Europa: además de aprender un nuevo idioma, estuvo expuesto a distintas culturas que nutrieron su historia musical. “Lo que reflejamos como artistas es lo que somos y los que nos toca internamente. Sin planearlo, al estar expuesto a una cultura diferente, tu vida será distinta. No digo que va a ser mejor o peor, pero será diferente. Siento que estoy de paso. No soy irlandés. Siento que este el momento que estoy viviendo, el camino que estoy transitando y me acompaña mi música”.

Portada Barbara Sánchez

El cuatro abre la primera canción del disco, “Itinerancia”, que funciona como introducción. Pero no solo es el cuatro, son tres minutos en el que se incorporan como pinceladas más de 10 instrumentos: hay presencia de cuatro triple, guitarra, bajo, bandola llanera, ukelele, tres cubano, percusión, teclados y un coro de voces leve a mitad de canción, todos interpretados por Siso. Fue la última en estar lista, la grabó en el estudio que creó en su casa durante el confinamiento y la que más lo retó como músico.

“Tuve que dedicarle bastante tiempo, más de dos meses, a estudiar muy bien los instrumentos, diseñando ideas de cada uno de ellos, haciendo una composición sobre un lienzo vacío para hacer la introducción del disco. Quizás no me hubiese atrevido a grabar diferentes instrumentos en un álbum. Esto no estaba en planes. Luego de que hice los temas, fue que surgió la idea de hacer esto para introducir el disco. Fue un trabajón gigante que me dejó muchísimo aprendizaje y me hizo salir de esa zona de confort de cuatrista de producciones anteriores”, indica.

Le sigue de “Regreso a casa”, que cuenta con el ensamble compuesto por Manuel Sánchez (contrabajo), Jhonny Kotock (piano) y Adolfo Herrera (batería), que también están presentes en “Guayaba” y “Palabras del río”, y aparecen en los créditos de la mayor parte del álbum.

El violín de Alexis Cárdenas se escucha en “El cardenal”, primer sencillo del disco. Ya antes habían trabajado juntos, pero Siso tenía una deuda personal y quería al concertino-súper solista de la Orquesta Nacional de París en un proyecto propio. Compuso una canción para él, que define como “un traje a la medida”. “Tenía que ser un tema en el que pudiera lucir perfectamente todo el talento que tiene; es un músico con un nivel altísimo”.

Antes también había trabajado con el flautista Eric Chacón, que envió su participación desde Miami para “De allá vengo”; lo mismo con Marcial Istúriz, quien se incorporó desde Colombia en “Quita los males”, tema en el que Siso trabajó por primera vez con el galardonado grupo venezolano residenciado en Nueva York, Quintero’s Salsa Project.

Tampoco es nueva la colaboración con Gaélica, en la que Gabriel Figueira toca la gaita en “Somewhere in the World” y en los créditos de las maracas aparece Manuel Rangel. En este tema hay ecos de la música tradicional irlandesa a la que Siso se vio expuesto de inmediato, sobre todo porque su casa queda cerca de un bar donde se escucha siempre música celta.

“Todas las noches había música irish, de raíz irlandesa, de verdad, y ese sonido se me fue quedando en la mente y podría funcionar muy bien con el joropo y las maracas con el bodhran, el tambor que se toca acá en Irlanda. Por un lado, es una muestra a los irlandeses de que su música puede sonar bien con lo venezolano y por otro, de mostrarle a los venezolanos lo que he aprendido de Irlanda”, dice sobre este tema que además recibió el visto bueno del grupo local de música tradicional irlandesa Kila. “Estuvieron encantados con la canción y surgió la posibilidad de hacer el tema con ellos y con Gaélica, pero por la pandemia no se pudo dar. Igual estamos pendientes de hacer algo juntos”.

El disco es un intercambio entre sonidos extranjeros y ritmos venezolanos. Tiene referencias de música brasilera, cubana e irlandesa. “Siento la necesidad de mostrar la versatilidad de la música venezolana, combinada con elementos que ahora estoy conociendo. Combinar el cuatro con manifestaciones culturales que siempre han estado ajenas a nuestro instrumento nacional. Para mí es importante esta oportunidad de mezclar sonidos, porque a veces las barreras nos distancian. Decir que el cuatro no está diseñado para tocar música irlandesa, pudiera ser una limitante, una prohibición y yo digo ¿por qué no? El cuatro es un instrumento y está hecho para hacer música. Eliminar un poco esas barreras, esas fronteras, nos hacen crecer y nos hacen llegar más lejos”, afirma.

Miguel Siso
Miguel Siso desde casa | Cortesía Miguel Siso

Este disco sucede luego al álbum que reconoció la Academia Latina de la Grabación y que, para él, significó entrar en el círculo de algunos músicos y ampliar las posibilidades de trabajar y tener más proyectos en puerta. En Irlanda, por ejemplo, fue recibido en la casa presidencial en un acto dedicado a ciudadanos destacados en el país.

Lejos de ser una presión, el premio le dio una confianza extra. “Soy una persona bastante exigente desde el punto de vista profesional. Simplemente ha sido más como una inspiración. El compromiso es seguir haciendo un trabajo de la mayor calidad posible”.

Itinerante es una conversación cultural con las manifestaciones con la que ha tenido contacto en Europa, aunque en su playlist actual estén presentes los últimos lanzamientos de venezolanos como el álbum Yeya, del baterista Pancho Montañes, radicado en España; y el disco Oriundo, del pianista Jhonny Kotock. Sin dejar de lado música de otras latitudes, como la de la cantante portuguesa Sofia Ribeiro y el jazzista Chick Corea.

Mientras las medidas de confinamiento se flexibilizan en algunos países de Europa con la llegada de las vacunas, el músico prepara la gira, que espera que pueda pasar por Venezuela. “No voy desde los Premios Pepsi 2019. Tocar en casa sería un sueño”.

Publicado por: Isabela Isern

Fuente: elnacional.com

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