martes

17

October

2017


Lee las principales diferencias entre los veinte y los treinta

Lee las principales diferencias entre los veinte y los treinta

Cruzar la barrera de los 30, lejos de indicar que tenemos que empezar una familia y cuidar de otros, es una especie de certificación de que ya nos conocemos mejor a nosotras mismas y de que tenemos algo de experiencia en la vida adulta. Nuestros 20 han sido la mejor (y más divertida) escuela donde comprobamos personalmente tantas advertencias y consejos que nos dieron en la adolescencia.

Más allá de que cada quien madura a su ritmo, existen ciertas situaciones que se repiten casi en todas nosotras. Diferencias cotidianas entre nuestra vida a los veinte y nuestra vida a los treinta. Y que probablemente nuestro cuerpo no nos permitirá negar.

1) Cambio en el tocador: El tocador de una chica de veinte está lleno de bases para matizar el brillo del rostro, correctores para esconder barritos y cremas para el cuerpo cuyo única diferencia entre ellas son los aromas. Pero al acercarse los treinta, otros frascos empiezan a invadir ese espacio. Quizás la crema antiarrugas que te regaló tu mamá sea el primero en llegar. “Es sólo para prevenir”, te ha dicho muy sutil ella. Semanas después, tendrás cremas de noche, ampollas para el contorno de los ojos y aceites efecto lifting facial. A los treinta ya sabrás que es lifting facial.

2) Noches de fiesta: A los veinte esperamos con ansias el fin de semana para salir con nuestras amigas, bailar y retarnos a tomar shots de tequila. A los treinta ir de fiesta significa ponerse tacones, gastar dinero en tragos y estar en un sitio con gente codeándonos y música a todo volumen. ¡Qué pereza! A los treintaya no se puede salir sin pensar el la resaca de la mañana siguiente.

3) Peleas con el novio: Una maravilla de llegar a los treinta es que tienes menos tiempo para dramas innecesarios. Pensar en formas de ascender en tu trabajo, ahorrar para el viaje soñado o reunir iniciales reemplazan ese espacio en tu cabeza que durante tus veinte quizás dedicabas a revisar el Facebook de tu novio, ver cómo lo saluda su mejor amiga o llamarlo para comprobar que está jugando fútbol con los chicos de la oficina. Dile adiós a la drama queen que vive en ti.

4) Dinero: A los veinte estamos emocionadas con nuestros primeros sueldos, nos sentimos poderosas. Pero a los treinta queremos matar a nuestra versión veinteañera por haber malgastado nuestra plata. Empezamos a pensar a futuro o al menos a procurar no desaparecer lo que nos costó ganar durante un mes en un solo día.

5) Ejercicios: Durante tus veinte cada vez que te inscribías al gimnasio lo hacías pensando en el bikini que querías estrenarte. A los treinta, finalmente, te importa menos lo que digan los demás y empiezas a hacer más y más cosas solo por ti. Ahora ya no te ejercitas por, o solo por, lucir bien sino más bien para sentirte bien. Quieres dejar las calorías en el gimnasio, pero sobre todo el estrés y las preocupaciones diarias.

Sin importar que década estés atravesando, no olvides disfrutarla. Con lo bueno y lo malo porque no se repetirá. Aprovecha tus veinte y no le temas a tus treinta.

 

 

Con información de Eme de Mujer

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