viernes

22

September

2017


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[EDITORIAL] Suena Caracas, pero no en estéreo

[EDITORIAL] Suena Caracas, pero no en estéreo

Por: @iamnaye

Venezuela no estaba ni está preparada para un evento como el Suena Caracas. Punto.

Un evento de esa magnitud cuyo propósito es llevar arte y cultura a la gente se tergiversa cuando se convierte en una tribuna política donde es más importante si estás en contra o a favor de Gobierno. Los que fueron y están en contra del Gobierno, sienten que tenían que ir porque “igual eso lo pagan nuestros impuestos”. Los que no fueron y están en contra del Gobierno se creen más que los demás porque “no aceptan nada que venga de los chavistas”. Están los que fueron felices, los que fueron haciéndose los locos, y para los que ver una banda que les gusta es más importante que estar a favor o en contra del Gobierno de turno.

 

Razones hay miles, pero hay que estar claros de que con la coyuntura actual, es iluso ver este tipo de manifestaciones culturales como un evento donde la política va a quedar un lado. No lo quiere el Gobierno. No lo quiere la oposición. Y lo que es más importante, no lo quiere la gente. La gente siempre quiere saber de qué lado estás.

El Suena Caracas lo vendieron como un evento con la premisa de  "inclusión, sin importar de qué lado estés", cuando en realidad era de "aquí todos son bienvenidos, pero dejen sus ideales afuera". Porque si digo algo que medio no le guste al Gobierno, me cortan la transmisión. Si alguna vez me mostré en contra de algo que dijo el Gobierno, hacen una campaña en contra de mi presentación en las redes sociales. Este festival es como ponerle Directv al rancho al que se le está cayendo el techo. Es como no comprarle los pañales o la leche al carajito por gastarnos la plata acabando los trapos. Es como no tener para el taxi a tu casa pero igual te pides otro trago. Es "no tengo plata para pagar el semestre" pero "me compré el iPhone nuevo". En algún lugar las prioridades se invirtieron. 

 

Por el otro lado, llamo corruptos a los organizadores, pero acepto su pago. Es como decir que tu vecino es un ladrón pero al día siguiente te invita a su casa y le aceptas unos rones como si nada. Hay una discordancia entre lo que se piensa y se hace. Te llamo ladrón, pero te acepto un whisky. Te llamo puta, pero igual te doy unos besos. Esto se trata de hacer campaña a una revolución cuyas prioridades no van acorde con la situación país.


Porque la cosa es así de simple: nos dieron un festival que no necesitábamos. Lo queríamos, de repente sí, pero hay cosas que necesitamos muchísimo más. Hubiese sido una iniciativa brutal en condiciones donde Venezuela no estuviese necesitada de atenciones básicas y esenciales, pero ese está muy lejos de ser el caso.
Tenemos un festival brutal, pero no tenemos hospitales decentes.
Tenemos un montón de conciertos prácticamente gratuitos, pero no tenemos ni un poquito de seguridad.
Llegan los artistas internacionales, pero no llegan las medicinas.

 

Pretender acudir a estos eventos y que no se tomen en cuenta los ideales políticos es una utopía. La cultura se convirtió en una movida política y muchos ni cuenta se han dado. No debería ser así. Necesitamos espacios donde podamos convivir todos, pero de verdad. Parece difícil, pero sí se puede.


Prioridades y coherencia, gente.

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