domingo

26

May

2019


Caramelos de Cianuro

Caramelos de Cianuro ¿Recuerdas, TU MAMÁ TE VA A PEGAR? ¿La foto del ombligo virginal y unos trágicos trajes rojos?

Olvídate del mal gusto y martillos por la cabeza. Después de MISS MUJERZUELA, la carrera de CARAMELOS DE CIANURO dio un vuelco de 180 grados, para bien o para mal, pero sobretodo, para ellos mismos.

Ya no hablamos de unos chicos que tocan cuando tienen una pauta en un estudio para ensayar con los panas. Caramelos se dedica a hacer música, y su nueva producción –FRISBEE– es digno ejemplo de lo que se debe hacer cuando quieres hacer un disco de rock.

Lo de hacerles una entrevista en el momento en que se encuentran a días de sacar al aire su nueva producción, parece complicado, pero no imposible. Y por supuesto, con tanta rosca que llevan, lo de responder preguntas se les hace más que sencillo.

Así que nos remontamos a una emisora donde por una noche jugaban a ser discjockeys (con una cancha amplia para serrucharle el puesto al locutor de turno, vale decir) y lo que siguió fue una conversa tranquila, un cuento, una historia, narrada desde la perspectiva de una de las bandas más sonadas de nuestro país.

La polémica los ha rodeado desde hace años, cuando empezaron su tímida pero contundente carrera. La gente coreó sus canciones y los acompañó en sus aventuras discográficas. Pero todo cambia cuando dejan a un lado las pretensiones de impresionar a un público determinado y se dedican a hacer un disco con un sonido que los complaciera a ellos y a ellos por que sí. Resultado: MISS MUJERZUELA.

Paradójicamente, cuanto más egoísta sonó el planteamiento, más duro la cosa pegó del techo. No hubo ser en el país que no cantara "Las Estrellas" o que pensara que tenían un pana como "El Flaco". Los comentarios que rodaban eran, estos están aplicando una fórmula, se vendieron y para usted de contar las frases envidiosas.

Y es que aquí la gente piensa que el rock nacional era sólo una gente fea, greñuda, usando camisas negras de Iron Maiden y con una foto de Gillman en el cuarto. No se podían imagina que Asier, Luis, El Enano y Alfonso eran los chicos con ese look fashion que hacían música para todo el mundo... sí, para las jevitas también. Y para aquellos que pensaban que del rock no se vive, no entendían el fenómeno que significaba un grupo venezolano vendiendo discos y tocando como los grandes dentro y fuera del país.

DESPUÉS DEL BATACAZO, VIENE LA CALMA

Vuelven al ruedo con este disco cuyo nombre recuerda a playa, a nostalgia y rocanrol. Pero, dentro de su evolución, cabe decir que ahora se dedican 200% a la música. Y bajo sus propias palabras, pasaron por todo el proceso que se pasa cuando vives del rock.

Primero, entre las giras, tomaron unas vacaciones --porque en realidad fueron sesiones de trabajo– en las que encerrados en el páramo, se dedicaron a componer 20 canciones, para luego seleccionar 11, y dejar 8 hijas por fuera (una viene como un bonus track).

Segundo, contaron con la producción de Enrique González Müller, un chamo de aquí que trabaja en San Francisco, en un estudio llamado The Plant y que ha trabajado con peleles como Jovanotti y Dave Matthews Band, por decir par de nombres. Esto fue una experiencia distinta en un principio, pero enriquecedora a la final, porque el resultado es un disco que no da cabida a rellenos. Lo grabaron aquí y lo posprodujeron en la ciudad del Golden Gate, para los más curiosos.

Y tercero, el vivir música, tocar música, comer música y demás con música, hace que estés musicalmente conciente de lo que haces, recalcan al unísono mientras asienten con la cabeza.

¿Sienten presión los CDC? ¿Piensan que no van a superar MISS MUJERZUELA? Sí y no. Sí, porque es un compromiso que tienen como músicos. MISS MUJERZUELA no fue una fórmula, es un disco donde se demostraron tan sencillos y claros como de verdad son. Por esa misma razón, al ver la respuesta positiva que tuvieron siendo ellos mismos... ¿cómo no va a ser mejor esta vez? si cada vez están más claros en lo que quieren decir.

Para los más envidiosos sólo queda por decir: Sí, están viviendo la vida del rock (fama, chicas y demás). Sí, la música sí paga. Y sí, siguen siendo los chicos malos del rock, porque son ellos, no son copia de nada, no son una fórmula mágica, ni un pacto con Belcebú para asegurar el éxito. Son Caramelos de Cianuro. Pero, ¿saben qué? Lo están disfrutando, y como los grandes.

Prepárate para que este FRISBEE te pegue duro por la cabeza, pues.

Por: Clementina Ramos

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