domingo

26

May

2019


Candy66

Candy66 Elvis, sacúdete en tu cripta, gritaba el chileno de la banda Los Prisioneros con su voz chillona y afeminada, al hacer referencia a los Sudamerican Rockers, como se titulaba la canción del dúo. Ahora bien, no sabremos si Kurt Cobain o Layne Staley se retorcerán, pero de regocijo al oír bandas que despliegan verdadero poder inspirados en ese movimiento llamado grunge, y que gracias a la versatilidad del ingenio venezolano, terminamos transformándolo en una manifestación musical única.

CANDY66 es una muestra –y podríamos decir, la más significativa- de la expresión del rock pesado para otras personas.

Son unos chamos (Jean Carlo de Oliveira, Voz; Alejandro Martínez, Bajo; Gustavo Morantes, Batería; Frank Pulgar, Guitarra; José Alejandro Morantes, Guitarra) o por lo menos su actitud sencilla y sin rollos nos transmite esa energía. Tranquilos, simpaticotes, pero cuando se toman sus instrumentos, descargan pura moña o cabilla dependiendo de la generación metalero que lea.

Y estamos hablando de un grupo que desde que se armó como tal -después de los arreglos y desarreglos clásicos en las bandas caraqueñas (el estudió conmigo toda la vida, luego metimos a tal y este es mi hermano)- empezó su carrera a la fama de manera diferente a la clásica historia de rock n' roll. Se metieron en un estudio y sacaron un disco independiente.

Luego salieron al ruedo a presentarse en la calle, concierto y festival que se les atravesara. P.O.P. (Para otras personas), como se titula el primer trabajo de la banda -realizado gracias a JAM Studios- es un fenómeno interesante cuando lo comparamos con el desarrollo de las bandas en nuestro país, y más aún si hablamos de una banda que dista mucho de las tendencias pachangueras que han caracterizado la producción nacional.

Se adueñan del primer lugar del Nuevas Bandas del año 2000 y con el premio se las ingeniaron para sacar el primer tiraje del disco, que se vendió de manera veloz.

Viajan hasta Austin, a presentarse en el Festival Internacional SXSW del 2001 –donde se montan después de Aterciopelados y sacudieron a un gentío-, vienen para acá y se siguen moviendo.

Ahora Latin World, quienes se han vuelto el sello por excelencia del los venezuelan new rockers y derivados, los firma, dándole la opción de ampliar el tiraje de su CD primogénito y la oportunidad de empezar a trabajar en el segundo disco.

Y el cuento continúa. Llega el Pop Festival. La fecha destinada al nü metal presenta a su cartel a Korn y Paparoach, oportunidad única para los amantes del género en esta parte del trópico. Y los chicos de Candy, como buenos fans, compran sus entradas, para disfrutar del espectáculo como el resto de los mortales. Ni les había pasado por la mente que serían ellos los que tuvieron la oportunidad de abrirle a las mencionadas bandas, y poner mover a los asistentes del festival, volviéndose en la revelación rockera para aquellos que pensaron que Venezuela era puro ska y cuatro.

Lo singular del asunto, y con la rapidez que el efecto tarima-rock-star ataca a cualquier pelele que se pare con una guitarra en alguna tarima, se pensó que los chicos se jurarían la tapa del frasco, para ponerlo más criollo. Nada más distante de la realidad. A las dos semanas se estaban montando en Vía de Escape, como cualquier otra banda de principiantes, con la diferencia que el público ahora los conocía y los esperaba.

Cabe destacar, que ellos mismos –de manera sincera y alejados del discurso aprendido por el mercadeo- no dejan de dar las gracias a la gente que los sigue, que son, básicamente los que los han montado donde están.

Alrededor de la banda, y gracias a su disco, para otras personas se está gestando una comunidad de adeptos, donde los fans acompañan, siguen y persiguen a sus ídolos.

Así que el metal llegó para quedarse, en cara de chamos medio lampiños y buena nota, con club de fans y mucho poder para descargar.

Por: Clementina Ramos

Puro Dulce

+ Info:www.candy66.com

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