Foo Fighters y sus amigos embrujaron a Bogotá

El concierto junto a Tenacious D y Weezer dejó felices a casi 18 mil personas en el Campín

“Quiero agradecer a cada uno de ustedes porque esto es una fantasía de rock and roll”, dijo emocionado Dave Grohl, el cantante de Foo Fighters, a casi 18 mil personas que lo acompañaron ayer en su segundo concierto en Colombia

En su rostro se reflejaba una mezcla de alegría infinita y a la vez de asombro, casi parecido al que tuvo hace cuatro años cuando tuvo su primer encuentro con sus fanáticos en Bogotá.

“Recuerdo que cuando toqué, fue una locura todo eso de los globos (refiriéndose a una bienvenida con miles de bombas al dar el primer paso en el escenario) en verdad es uno de los mejores inicios de concierto que Foo Fighters ha tenido”, recalcó el líder de la banda que, de nuevo, demostró que hay una química especial con el público colombiano.

La banda siempre lo tuvo claro y salió como una locomotora sin frenos pero con la ruta definida. ‘All my Life’ retumbó sin compasión en cada centímetro del estadio Nemesio Camacho el Campín. Fue un poco después de las 9 de la noche cuando los Foo (como les dicen algunos) cerraron una noche de rock, risas y algunas sorpresas.

Corriendo de un lado al otro con una guitarra azul que de seguro se desafinó un poco ante la potencia con la que Grohl la acarició antes de bajar un poco las revoluciones con ‘Learn to Fly’, otro de los éxitos del grupo estadounidense que fue cantado hasta rabiar por sus seguidores. Esa fue la tendencia toda la noche.

“Señoras y señores ustedes conocen a Tenacious D…Ustedes conocen a Weezer (refiriéndose a sus cómplices en esa cita con el rock), ustedes conocen el rock and roll” insistió el cantante y guitarrista, quien ya había revelado parte de su juego con ‘The Pretender’, ‘Run’ y ‘The Sky is the Neighborhood; esta última, que configuró uno de los momentos más emotivos del concierto cuando miles de luces de teléfonos celulares iluminaron al Campín. “Esto no lo digo todo el tiempo, pero ustedes son el mejor público del mundo (…) los amo”, insistió Dave Grohl.

La historia de amor y cumplidos de la banda con su séquito nacional se aderezó con canciones como ‘Times Like These’ y ‘Sunday Rain’ (que cantó el baterista Taylor Hawkins), My Hero-que hizo que el suelo temblara-, así como  ‘These Days’.

Luego vino la presentación formal de la banda: Nate Mendel en el bajo; Chris Shiflett, en la guitarra, Rami Jaffee, en los teclados; Pat Smear en la guitarra rítmica y, claro Hawkins, que saltó de la batería para cantar una versión muy divertida de ‘Under Pressure’, del álbum ‘Hot Space’ de Queen. Así como ‘Monkey Wreench’, con la promesa de Grohl de cantar unas “dos canciones y media más”, en tono de broma, antes de dar paso a ‘Wheels’, en la que hubo magia.

“Quiero ver sus luces”, gritó a su público, que obedeció de inmediato creando un camino de puntos brillantes que se amoldaban perfecto al ritmo de la canción.

Luego se pasó de lo sublime, a lo más poderoso y nostálgico con ‘The Best’, ‘Big Me’ para el cierre ‘Everlong’, con una potencia y una reacción en cadena tan fuerte, que bien habría asustado a un volcán con ganas de entrar en erupción.

La química fue perfecta, las canciones se acomodaron al rompecabezas que sus fanáticos habían soñado de este reencuentro con Foo Fighters; pero para lograrlo contaron antes con la ayuda de un Tenacious D, que a punta de carisma, humor y ritmos precisos de rock y buena vibra, fueron los primeros en encender las emociones de ese público que tanto alabó Dave Grohl.

Kyle Gass y un hiperactivo Jack Black, rompieron el hielo. “Bogotá (…) Hola, muchos gusto nosotros ‘estamos’ Tenacious D, la mejor banda… mejor que los Beatles, mejor que los Rolling Stones y mejor que Shakira”, dijo bromeando Black, antes de dar cátedra de un buen estado físico musical con algunas canciones como ‘Post-Apocalypto Theme‘, ‘Sax-a Boom’; ‘Dude (I Totally Miss You’), ‘Roadie’  o ‘Kickapoo’, apoyado en un ‘Kyle Gass ‘que  sabe aprovechar la conexión que ambos han desarrollado desde principios de los 90.

Kyle Gass (izq.) y Jack Black le dieron un toque irreverente al recital en Bogotá. Foto: Juan Diego Buitrago/ EL TIEMPO

Su recital fue perfecto para empujar al segundo nivel. Muchos parecían estar descubriendo esta propuesta -formada en realidad en 1994- en contraste  con la experiencia de otros, que cantaron de principio a fin lo que les ragaló Tenacious D, como uno de los asistentes, que reconoció a viva voz que “ya podía tachar uno de sus sueños de toda la vida”.

Casi a las 8 de la noche la mítica banda de rock Weezer salió al escenario y comenzó con su canción más popular para ganarse a los amantes de su música: ‘Buddy Holly’.

A los pocos segundos de que su cantante Rivers Cuomo entonara el primer acorde del tema, la gente gritó de alegría. Luego tuvieron que asimilar una avalancha de éxitos con ‘Undone-Sweater Song’, ‘Hash Pipe’ y hasta su imponente versión de ‘Take on Me’ (original de los noruegos A-Ha) con la que hipnotizaron totalmente a todo el mundo.

Rivers Cuomo demostró su poder en vivo junto a Weezer. Foto: Juan Diego Buitrago/ EL TIEMPO

“¿Rumbeamos?”, dijo Cuomo, demostrando que las clases de español habían funcionado. En todo su recital dijo cosas como “sumercé”, “¿se le ofrece algo?” y “ustedes son una chimba, pero su canal de comunicación más efectivo se dio al interpretar  canciones como ‘Pork and Beans’, ‘Island of the Sun’, ‘My Name is Jonas’.

“Quiero cantar una canción de Nirvana”, manifestó el líder de Weezer como preámbulo a ‘Lithium’ y de desempolvar ‘Surf Wax America’ y recordar que en la genética de su grupo hay algo de rock duro con ‘Paranoid’ (de Black Sabbath). Su adiós fue con la mítica  ‘Say it Ain’t So’.

La gente quería más, pero la fantasía de Rock and Roll, había llegado a un nivel impresionante y necesitaba una despedida más allá de las nubes.

 

Fuente: El Tiempo.

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