Almodóvar y Bong Joon-ho, el gran duelo fílmico de 2019 aterriza en Hollywood

No cabe duda de que la delicada y melancólica “Dolor y gloria”, con un extraordinario Antonio Banderas como estrella, y la ácida y sorprendente “Parasite”, que ha arrasado con su mirada crítica al capitalismo, dominaron el cine internacional.

Pedro Almodóvar y Bong Joon-ho, “Dolor y gloria” y “Parasite”. El español y el surcoreano, que se profesan admiración, han cruzado sus caminos en todo tipo de premios en 2019 y ahora han aterrizado en Hollywood, donde su gran duelo fílmico tendrá una cita clave con los Globos de Oro.

Los dos cineastas participaron en un evento de la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood (HFPA), que cada año organiza los Globos de Oro, para rendir homenaje a las películas que están nominadas al premio a la mejor cinta en lengua extranjera.

Así, junto a Almodóvar y Bong Joon-ho asistieron hoy al coloquio en el Egyptian Theater de Los Ángeles (EE.UU.) Céline Sciamma y Ladj Ly, directores de las películas francesas “Portrait de la jeune fille en feu” y “Les misérables”, respectivamente, y Lulu Wang, la realizadora de la estadounidense “The Farewell” (este largometraje combina inglés y mandarín).

Pero aunque todos los cineastas fueron recibidos con enormes aplausos y cariño, este es el año de Almodóvar y Bong Joon-ho.

No cabe duda de que la delicada y melancólica “Dolor y gloria”, con un extraordinario Antonio Banderas como estrella, y la ácida y sorprendente “Parasite”, que ha arrasado con su mirada crítica al capitalismo, dominaron el cine internacional en 2019. Y, de alguna manera, han seguido caminos paralelos.

Ambas se estrenaron en el Festival de Cannes (“Parasite” se llevó la Palma de Oro), triunfaron en multitud de galardones (a Banderas le han llovido infinitos elogios) y han conseguido el eco suficiente en Estados Unidos para acudir a la temporada de premios de Hollywood con todas las credenciales y ya con los Óscar en el punto de mira.

Lejos de ser rivales feroces, Almodóvar y Bong Joon-ho comparten esta lucha con mucho compañerismo y en los Óscar honoríficos de octubre se les vio saludándose con mucho afecto.

“La gente está viendo más ficción que nunca pero no en la gran pantalla sino en otras fuentes”. “No me quejo de eso: es parte de nuestro presente y de nuestro futuro (…). Pero para mí es muy importante que la gran pantalla continúe usándose para ver películas y que coexista con las otras pantallas”, comentó Almodóvar.

“Sigo creyendo que la capacidad de hipnosis y de arrebato que tienen las películas sobre el espectador solo se da en la gran pantalla. Y estoy seguro de que ‘Parasite’ es mucho más divertida y aterradora si la ves en una gran pantalla rodeado de gente desconocida”, apuntó en un guiño a Bong Joon-ho.

“En las películas, los cineastas damos forma a una entidad singular de ritmo que dura dos horas (…). Y los cines nos permiten preservar ese sentido del ritmo de principio a fin”, añadió el surcoreano.

Ambos directores abordaron la naturaleza de sus trabajos y Almodóvar reflexionó sobre el carácter autobiográfico de “Dolor y gloria”, algo para lo que dio distancia a Banderas para que creara con total libertar a su alter ego Salvador Mallo.

“Lo que me preocupaba, porque podía ser problemático, era la sensación de tener que estar respondiendo a lo largo de un año acerca de mí mismo (durante la promoción del filme). Pero debo decir que no es nada malo: es como ir a psiquiatras de todos los tipos y en todo el mundo”, bromeó Almodóvar.

Por su parte, Bong Joon-ho explicó que “Parasite” no habla del capitalismo en abstracto sino de cómo se cuela en nuestras vidas “en el día a día”.

“A menudo hablamos de esta era de polarización y de la diferencia cada vez mayor entre ricos y pobres y creo que todos los países del mundo están atravesando las mismas situaciones. Pero lo que esta película quiere retratar es el miedo. Tengo un hijo de 24 años y me pregunto si su futuro será mejor que el nuestro”, desarrolló.

Además, resaltó la paradoja de que, pese a lo oscuro de su trama, “Parasite” sea al final una comedia, por lo que el realizador confesó que lo que quiere es que el público disfrute en la sala pero que, al llegar a su casa, le dé una vuelta a lo que ha visto y al darse una ducha encuentre “heridas sangrando en su cuerpo”.

FUENTE: David Villafranca – EFE – El Espectador

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